
Johan David, deportista risaraldense en los Juegos Nacionales Juveniles 2024
Johan David, un "maestro" de v
sábado, 23 de noviembre de 2024
Su sobresaliente nivel en la bolera municipal de Armenia comprueba que el deporte va más allá de las medallas. Enseña esta disciplina a niños y jóvenes con discapacidad.
Prensa Mindeporte
En los I Juegos Nacionales Juveniles Eje Cafetero 2024, Johan David Mejía Parra, un joven de 19 años, no solo representa a Risaralda en la disciplina de bowling, también simboliza una historia de resiliencia, pasión y compromiso con el deporte y la sociedad.
Comenzó a practicarlo a los tres años. Casi que sus primeros pasos los dio entre pines y boliches, inspirado por su padre, quien trabajaba como administrador en una bolera. En ese entonces, apenas podía sostener la bola con sus pequeñas manos, por lo que su familia mandó a hacerle una personalizada con cinco agujeros para facilitar su juego.
Apenas un año después, ya afrontaba torneos nacionales de la categoría sub-12, mostrando el talento que lo llevaría a convertirse en un referente de esta disciplina en el país a su corta edad.
Sin embargo, a los 10 años, vivió un momento complejo: el cierre de la bolera donde entrenaba lo obligó a alejarse del deporte durante tres años. En ese lapso, practicaba una vez a la semana y con recursos limitados.
Igual no perdió el amor por este deporte y en plena adolescencia llegó al equipo élite, donde contó con el apoyo de sus compañeros, quienes le regalaron bolas, mientras él recaudaba dinero dando clases y mantenerse así en competencia.
Su esfuerzo y determinación comenzaron a dar frutos. Se convirtió en beneficiario del programa Deportista Apoyado de la Secretaría de Deportes de Risaralda, lo que le permitió entrenar con mayor estabilidad y dedicarse por completo a su carrera.
Este risaraldense no solo ha dejado huella en las pistas. Hace dos años, inspirado por el ánimo de un joven con discapacidad cognitiva que logró alcanzar una medalla en un campeonato, decidió crear un proyecto para enseñar bowling a personas con discapacidades físicas, cognitivas y visuales, además de enfermedades genéticas.
"En vez de yo enseñarles, ellos me enseñan a mí todos los días", dice Johan sobre esta experiencia que ha transformado su perspectiva de vida. El proyecto, que comenzó en 2023 con solo cinco personas, hoy cuenta con más de 30 deportistas, gracias al apoyo de sus familiares y al Programa de Atención Deportiva PAD. Su compromiso no se limita a enseñar, busca dejar un legado en cada uno de ellos, promoviendo valores como el respeto, el juego limpio y la integridad.
Más allá de las medallas que pueda conseguir, su verdadera victoria ya está escrita, un camino lleno de pasión, superación y un profundo compromiso por inspirar a los demás, dentro y fuera de las pistas. "El mejor deportista no es el que siempre gana, sino el que es íntegro, el que deja un granito de arena en la sociedad. Lo importante no es ganar, es dejar un legado, un nombre, unos valores", mensaje que Johan ya irradia en estos Juegos a través del ejemplo.
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